IAe-22 DL

IAE-22 DL

Se fabricaron más de 200 aeronaves siendo la mayor serie de todos los modelos producidos en la Fábrica Militar de Aviones. Su construcción era de madera nuestra y al tener el motor nacional “El Gaucho” de 450 hp fue un avión totalmente argentino. El fuselaje era pintado de blanco, las alas celestes y un gran sol en el timón vertical.
El primer ejemplar con motor nuestro fue presentado en 1944.

Nota del autor: Al término de mis estudios secundarios fui a la Fábrica Militar de Aviones a visitar a mi primo el Cap. Mario Conti. Compartiendo una mesa con él y su amigo el Cap. Laborda, Mario le dice: – Exequiel quiere ser piloto y no ha volado nunca – . A lo que Laborda responde: – Esta es una buena oportunidad para solucionar eso ya que tengo que salir con una escuadrilla y me falta contrapeso. –

Fuimos a la pista donde estaban cuatro DL 22 con sus pilotos. Nos pusimos los paracaídas y subí al asiento posterior del avión guía.
Lo que siguió ahí es casi imposible de describir. Toda mi vida anterior leyendo, viendo películas, fotografías sobre la aviación… Sobre todo los de la reciente 2a Guerra Mundial y ahora iba a volar. Nunca antes lo había hecho.

El áspero rodar por la pista de tierra cesó y de pronto estábamos en el aire. El impacto emocional de entrar en la tercera dimensión fue enorme. La altura que siempre había sido una constante para mí, a partir de allí pasó a ser otra variable. Ni qué decir cuándo después de la trepada empezaron los giros, virajes, ascensos y descensos con los otros aviones a mi alrededor, como si estuvieran atados con una soga. La cabina de segmentos verticales transparentes del DL era muy parecida a la de los aviones japoneses de la 2a Guerra. A pesar de que nadie me podía oír, la emoción tan intensa me hacía gritar ¡ tora-tora !, porque me sentía un japonés rumbo a Pearl Harbor y en otro de los virajes era un norteamericano bombardeando portaviones japoneses a bordo de un SBD Dauntless.

Cuando descendí del avión era otra persona. Había tenido mi bautismo de vuelo no en un Piper o un Cesna de aeroclub, lo había hecho en un magnífico “todo argentino” DL 22.
Mi suerte en ese momento ya estaba echada.

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