Escuadrilla de F-86 sobre el Aconcagua
Argentina al no poseer una industria aeronáutica con capacidad de ir brindando modelos en forma progresiva, los cambios generan grandes saltos en material como en doctrinas de empleo.
Al no fabricarse el IA-33 Pulqui II se adquirió el North American F-86 F-30 Sabre.
De esa manera se pasó del Gloster Meteor de fines de la II Guerra Mundial a un veterano de la Guerra de Corea.
El cambio significó un verdadero avance tanto en tecnología como en doctrinas de operación y adiestramiento.
Se utilizaron los procedimientos estandarizados de la USAF basados en la experiencia de guerra obtenida en Corea.
Se pasó de la época de modalidad Segunda Guerra Mundial a un profesionalismo con trajes anti-G, asientos eyectables, radar de tiro y vuelo transónico.
El Grupo 1 de Caza-bombardeo que había tenido los Fiat G-55 , con los Sabres pasó a ser el Grupo élite de la FAA.
En la imagen una Escuadrilla de Sabres sobrevuela el Cerro Aconcagua.
La obra de Exequiel Martínez
Esta pintura documenta un vuelo histórico de un F-86 Sabre de la Fuerza Aérea Argentina sobre el Aconcagua, el pico más alto de América. El F-86 fue el primer caza a reacción que operó la FAA, adquirido en los años 60 y que transformó la capacidad operacional de la aviación de combate argentina.
Volar sobre el Aconcagua a más de 6.900 metros representaba un desafío técnico y físico enorme para los pilotos de la época. Exequiel Martínez, como piloto militar formado en la misma generación, captura con precisión y emotividad este hito de la aviación argentina.
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