Con el viento zumbando en los tensores
Para un cadete de la Escuela de Aviación con la cabeza llena de libros de la 1ª Guerra Mundial, volar un biplano era algo muy especial y hacerlo con un piloto como el ”Gaucho “ Figueroa mucho más.
En los descansos entre vuelo y vuelo de los planeadores remolcados por el biplano, corrían de boca en boca las anécdotas del legendario “Gaucho Volador”. –Llegó en bicicleta donde el personal buscaba afanosamente al piloto del avión caído. En la puesta en marcha dando pala al Focke Wulf se destrabaron los frenos y el avión despegó solo de la FMA y cruzando la ruta cayó en la Escuela de Suboficiales.–
–“Aterricé en redondo”—fue la explicación que dio cuando se desprendió una rueda y aterrizó con la que quedaba, salvando al avión–.
Ganó una apuesta haciendo un looping con el planeador primario cuando era remolcado por una camioneta…y muchas anécdotas más. A las 10.000 horas de vuelo dejó de anotarlas.
…..gracias Gaucho por llevarme de polizonte y dejarme los comandos para sentirme Von Richtoffen con el viento en la cara y el zumbar de los tensores.
1961-Club de Planeadores “Los Caranchos”
Cadete Martínez- Suboficial Figueroa.
La obra de Exequiel Martínez
Esta obra de Exequiel Martínez captura la poesía del vuelo en los primeros años de la aviación argentina. Los aviones de tela y madera de las décadas del 20 y 30 requerían pilotos con una sensibilidad especial para leer el viento, las corrientes de aire y las condiciones meteorológicas sin los instrumentos modernos. Martínez, como aviador veterano con miles de horas de vuelo en múltiples tipos de aeronaves, transmite en sus pinturas esa conexión íntima entre el piloto y la aeronave. Conocé más en la biografía del artista.
