En la época posterior a la 2ª Guerra Mundial donde se había impuesto el bombardero de gran altura primaba en los constructores de aviones la necesidad del interceptor de alta cota.
El Mirage nacido en ese concepto fue el avión de mayor éxito en Europa Occidental constituyendo la espina dorsal del sistema de defensa francés por su simplicidad, confiabilidad y alto desempeño. El ala delta era daba ventajas sobre las recta y flecha en regímenes transónicos.
La intercepción del bombardero en altura era el criterio de uso en 1973 cuando me encargaron el cuadro desde la Base Moreno donde estaban operando.
Me imaginé la intercepción de incursores en un vuelo a gran altura detenidos por los misiles Matra 530 de los Mirages III .
En el cuadro el N° 1 ya derribó su blanco, el N°2 está lanzando el poderoso misil y el N°3 va en busca del otro incursor. El cuadro representa la situación hipotética de defensa de la capital de Argentina, misión que les estaba encomendada.
La obra de Exequiel Martínez
Esta pintura documenta una intercepción real protagonizada por el Mirage III de la Fuerza Aérea Argentina, uno de los cazas más avanzados que operó la aviación militar argentina durante la Guerra Fría. El año 1973 marca un período de máxima operatividad de estos aviones supersónicos franceses en poder argentino.
Exequiel Martínez, con su doble formación como piloto militar y artista plástico, logra plasmar en esta obra la velocidad, la tensión y la precisión técnica de una misión de intercepción aérea. Cada detalle de la aeronave fue verificado con precisión para garantizar la fidelidad histórica que caracteriza toda su colección.
Visitá la galería de aviones de la FAA para ver más obras de esta serie, o conocé la historia del artista en su biografía.
